Introducción
Proceso evolutivo de la conciencia

Cuadrantes:
   Arcaico. 
   Biológico.  
   Psicológico.  
   Personal.  
   Organísmico-Social.  
   Transpersonal.

Conclusión
Referencias bibliográficas

 

 

 

 

 

Cuadrante Personal.

En esta fase la acción de la reflexión se ubica en el punto más elevado de centro-complejidad-conciencia que alcanza la cosmogénesis en su proceso evolutivo. La conciencia de sí mismo permite trascender la etapa de individuación teilhardiana, a la que Wilber se refiere como aquella en que se da el nacimiento del yo conceptual, para llegar a una fase más amplia en la que emergen las primeras señales de la socialización y que se caracteriza por una intencionalidad social-colectiva en la que la conciencia individual inicia el camino de ir más allá de los confines egóicos, para ingresar al ámbito de lo social Teilhard considera que si bien el paso de la conciencia individual a la personal es un proceso natural, éste requiere que el individuo opte libremente por lo personal, opción que implica: (a) el despertar existencial, (b) el descubrimiento del significado y sentido de su existencia, (c) la aceptación de su finitud, (d) el reconocimiento de los valores morales y (e) la consciencia ( awareness ), es decir, el darse cuenta de que su dirección y meta es evolucionar en función de una corriente cósmica. Asimismo, postula que el hombre no alcanza la personalización si no es a través de la opción por ser con y para los demás. El cuadrante personal de la conciencia implica el desapego del impulso o inclinación natural hacia el colocarse como punto culminante del universo y la tendencia egocentrista que conduce a confundir el individualismo con el personalismo, así como de la búsqueda de una individualidad separada, que lleva consigo la disminución y la pérdida del sí mismo. La diferencia más importante que existe entre el nivel individual (autocéntrico) y el nivel personal (alterocéntrico) de la conciencia es que el primero marca una distancia significativa entre el individuo y la humanidad en su conjunto, se concibe a sí misma como un centro distinto a los otros centros que le rodean y, el segundo, se caracteriza por el descubrimiento de la comunión y del amor que exalta la originalidad y acrecienta el valor de la persona. A este respecto Teilhard postula que el colmo de la originalidad del hombre no es su individualidad, sino su persona y ésta no puede universalizarse si no es a través de la ultrapersonalización, que no es más que ascender a un plano mucho muy superior al de la experiencia humana actual.

Desde la óptica humanista-transpersonal, al completarse la fase evolutiva de humanización en la que se ha realizado tanto la cristalización de un yo existencial auténtico, como el desapego del individualismo y el egocentrismo, se integran y trascienden las dimensiones biológica, psicológica y social de la naturaleza humana abriendo el horizonte hacia una etapa en la que la conciencia se encuentra más centrada, más ordenada, más compleja y, por ende, más consciente.

anterior

 

 

 
mapa del sitio
contacto
principal