Se ubica en la fase a la que Teilhard se refiere como "centridad
filética" y corresponde a la biosfera (vida). Emerge cuando
los segmentos cruzan el punto crítico de centración y
la cadena de segmentos se cierra sobre sí misma, su tendencia
original hacia una centro complejidad más elevada le conduce
del estadio monocelular a estadios policelulares que se dirigen naturalmente
hacia al Omega. En estos centros la organización genera una complejidad
(diversidad) sobre la cual se desarrolla su unidad. Desde la perspectiva
wilberiana, la centridad filética corresponde a la vida orgánica
inconsciente.
El cuadrante se sitúa en la etapa pleromática que comprende
la vida intrauterina y los primeros meses después del nacimiento
en los que el recién nacido, aún incapaz de distinguir
el yo del no-yo - el sujeto del objeto-, permanece inmerso y confundido
con la totalidad universal. En otras palabras, se encuentra en una total
fusión con el mundo físico, en un estado al que Wilber
se refiere como inconsciente arcaico por tratarse de la forma más
primitiva en la que las estructuras embrionarias más tempranas
se encuentran próximas a emerger a la conciencia.
El cuadrante arcaico, como primera esfera de la Espiral de la Conciencia
presenta una estructura de carácter arreflexivo. En este estadio,
la conciencia se despliega del entramado del campo inconsciente en el
que todas las estructuras existentes en potencia se encuentran próximas
a emerger a la conciencia y constituye el grado menos evolucionado debido
a que ésta no ha desarrollado aún un centro psíquico
diferenciado que permita al individuo ser consciente de sí mismo
y del mundo que le rodea.