Introducción

(a) Etapa Clásica
(b) Etapa Renacentista
(c) Etapa Romática
(d) Etapa Contemporánea
(e) Etapa Holística
Misión, objetivos y principios
Bases Antropo-Filosóficas
Bases Psico-pedagógicas

Referencias bibliográficas

 

 

 

 

 

 

Humanismo y Educación (1)

E. Etapa Holística

Misión, objetivos y principios.

La misión de la educación holística consiste en promover y facilitar el proceso evolutivo de la conciencia, contemplada ésta como la capacidad de darse cuenta del ser, estar y actuar en el mundo, así como de la realidad circundante. En otros términos, se dirige a cultivar el desarrollo de los niveles evolutivos de la conciencia con el objeto de dejar fluir su máximo potencial de sabiduría que va más allá del enciclopedismo, así como de amor trascendente que hace posible lo imposible. De aquí se desprende que la meta o fin último de la educación holística se centra en educar para la vida, en y para la libertad y hacia la trascendencia.

Como objetivo general, pretende promover el encuentro con la naturaleza esencial del yo, el tú, el nosotros, los otros, el mundo y el universo, así como la experiencia de la totalidad y el orden interno que dependen del desarrollo de la dimensión espiritual propia del ser humano. Como ya se ha mencionado anteriormente, la espiritualidad se refiere a una cualidad propia de la naturaleza humana que va más allá de la biología y de la psicología y constituye la esencia del ser y quehacer de la persona y de sus significados. Como característica que la distingue de otras dimensiones propias del ser del hombre, esta dimensión posee la facultad de ver más allá de las limitaciones humanas que marcan las diferencias sociales, ideológicas, dogmaticas e imperialistas y profundiza en el campo del significado de las cosas, de las experiencias y de los valores.

Las instituciones educativas, en su gran mayoría, han dejado fuera de sus aulas la atención al desarrollo de la dimensión espiritual por considerar que ésta compete exclusivamente a la educación religiosa que imparten las iglesias institucionalizadas. Ante esta realidad, la educación holística considera que la experiencia de totalidad, es decir, de reconocerse como parte y partícipe del universo es posible en la medida en que la acción educativa se preocupa y ocupa por facilitar el desarrollo de la espiritualidad y la religiosidad entendida esta última, como la acción de religarse, de integrarse a una unidad que lo trasciende todo. Teilhard de Chardin sostiene que la evolución depende de la unión de las conciencias individuales y que ésta no se realiza sin la consciencia (el darse cuenta) de que formamos parte de algo mucho más grande y profundo; de algo inmenso y con sentido universal. A partir de esta óptica, entre la espiritualidad y el conocimiento se encuentra la conciencia humana. En este mismo sentido Teilhard se expresa diciendo:

“Cuando cada hombre..., admita que su verdadero ser no se halla limitado a los contornos estrechos de sus miembros y de su existencia histórica, sino que, en cierto modo, forma cuerpo y alma con el proceso que arrastra consigo al Universo, entonces comprenderá que, para permanecer fiel a sí mismo, deberá entregarse, como a una obra personal y sagrada, al trabajo que le pide la vida. En él renacerá la confianza en el Mundo, en un Mundo cuya totalidad no podrá perecer; y además la fe en un Centro supremo de personalización, de reunión y de cohesión en donde solamente puede concebirse una salvación del Universo” (3).

La educación, así contemplada, tiene como funciónes principales: (a) promover el desarrollo de las potencialidades y facultades físicas, intelectuales, psicológicas, sociales, espirituales y morales, así como los dinamismos humanos fundamentales, (b) favorecer el autoconocimiento, el autodescubrimiento y la autorrealización a través de la reflexión, el discernimiento y el juicio crítico, (c) proporcionar a los educandos conocimientos, habilidades y destrezas que les conduzcan a comprender el mundo que les rodea y a establecer relaciones dinámicas con éste, (d) impulsar el aprendizaje significativo integral y (e) facilitar el encuentro consigo mismo, con los demás y con la realidad circundante.
Entre los principios y postulados básicos de este nuevo paradigma educativo, que no se reduce tan sólo a ser un modelo sino un estilo de vida, se plantean los siguientes:

1. En la trama del universo todo se encuentra interconectado e interrelacionado. El proceso evolutivo del cosmos implica que los elementos menos evolucionados constituyen la base sobre la que se construye el desarrollo y transformación de los subsecuentes. Sin materia (fiosfera) no hay vida (biosfera), sin vida no hay pensamiento (nosfera), sin pensamiento no hay posibilidad de desarrollo ni de trascendencia.

2. El ser humano, como microcosmos, se encuentra en correspondencia y en resonancia con el macrocosmos del que forma parte y participa. Basta con contemplar el impacto de una gota de agua sobre la roca, para comprender el impacto de la vida humana en el universo.

3. Toda persona, independientemente de su edad y sus diferencias individuales, es digna de confianza, respeto y de aceptación incondicional.

4. La experiencia juega un papel central en los procesos de aprendizaje, desarrollo, autorrealización y trascendencia. El contacto con la experiencia propia, con la de los demás, con las maravillas del mundo natural y con la realidad total conducen al compromiso activo, multidisciplinar y pluridimensional que abre nuevos horizontes a la conciencia.

5. El aprendizaje holístico es posible en la medida en que se crea una atmósfera de libertad para ser, expresarse, preguntar, pensar, opinar, indagar, elegir, comunicarse y establecer relaciones interpersonales abiertas y comprometidas.

6. El cultivo de la democracia, de la cohesión y del compromiso social, así como la búsqueda de la verdad, la justicia, la equidad, la armonía, la paz, la compasión, la comprensión y el amor se contemplan como factores centrales del proceso educativo.

7. Todo ser humano es , a la vez, educando y educador.

8. La evolución de la conciencia comporta cambios profundos en todos los ámbitos del ser, el estar, el hacer y el actuar. Aquel que está abierto a la experiencia, al diálogo, al encuentro y al cambio descubre las inagotables posibilidades de plenitud y desarrollo que se encuentran en estado de latencia en el interior de todo ser humano.

9. El nivel de desarrollo de la conciencia del educador ejerce una importante influencia en el educando. No se puede ser lo que no se es, compartir lo que no se sabe ni dar lo que no se tiene.

10. Sólo podrá crearse una nueva sociedad si ocurre una transformación profunda en el corazón humano (4).

Así contemplada, la educación holística constituye un nuevo paradigma que se enriquece con la tradición de múltiples disciplinas y corrientes de pensamiento. Considera que toda corriente educativa ha sido desarrollada por tejedores y alfareros de experiencias que a lo largo del tiempo han ido sistematizando una trama multifacética que no puede ser ignorada o desconocida por la riqueza en experiencias y conexiones que ofrecen. Desde esta óptica, aboga por la interdependencia inherente de la teoría, la experiencia, la investigación y la práctica que se encuentran en constante evolución. Plantea el reto de colaborar en la construcción de una sociedad sustentable, justa y pacífica y reconoce que el ser humano tiene hambre de conocimiento, de significación, de autorrealización y de trascendencia.


(3) Teilhard. 1967.p. 175.
(4) Fromm. 1991. p. 64.

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