Al entrar en contacto por vez primera con la psicología transpersonal
en el año de 1978, en la Universidad de la Joya, California,
el interés que este enfoque despertó en mí me condujo
a dedicar gran parte de mi tiempo y esfuerzo al estudio, la investigación
y la reflexión sobre esta nueva y apasionante corriente, con
la intención de aplicar sus principios, proposiciones y métodos
al ámbito del desarrollo humano y de la educación, por
ser estos los campos de acción profesional en los que me he desarrollado.
Casi diez años después de este encuentro con la llamada
Cuarta Fuerza de la psicología contemporánea y de haber
llevado a cabo una investigación seria y profunda sobre esta
temática, logre colocar la primera piedra de los cimientos del
edificio de lo que hoy en día he llegado a designar con el nombre
de enfoque Humanista-Transpersonal.
Las fuentes de influencia en las que el humanismo-transpersonal se fundamenta
se encuentran en:
(a) las corrientes filosóficas, psicológicas y pedagógicas
que se sustentan en la fenomenología y en el enfoque existencial-humanista,
(b) la espiritualidad y el misticismo occidental,
(c) las tradiciones espirituales de Oriente y de Occidente,
(d) el pensamiento y la cosmovisión de Teilhard de Chardin
y de Ken Wilber y
(e) la filosofía perenne. Es a partir de estos principios
y fundamentos que surge la propuesta evolutiva sobre la "Espiral
de la Conciencia" que a lo largo de los últimos años
he venido presentando en diversos foros y publicaciones.