La misión del humanismo-transpersonal reside en un especial
interés y una consideración muy particular por el estudio
y la expansión del campo de la investigación -empírica
y científica- de los procesos de aprendizaje, desarrollo, autorrealización
y trascendencia; así como por el estudio de la conciencia y de
su proceso evolutivo, que han sido abordados, entre otros, por Bourguignon,
Brown, Eliade, Goldstein, Gebser, Lonergan, Grof, Maslow, Tart, Teilhard
de Chardin, Vaughan, Walsh y Wilber. Se aboca a la investigación
de la experiencia pura o la experiencia directa, de la autonomía,
la intencionalidad, el significado y el despertar al yo nuclear. Integra
y va más allá de las teorías reducciónistas,
deterministas y materialistas precedentes, abriendo con ello caminos
alternativos al estudio, investigación y comprensión del
ser y quehacer de la persona humana. Forma parte del vasto campo del
desarrollo humano y, aunque en su ser y quehacer coloca un énfasis
particular en la atención al desarrollo de la dimensión
espiritual-trascendente, no por ello deja de contemplar y de ocuparse
por la realización de las potencialidades que corresponden a
las dimensiones biológica, psicológica y social, ya que
del desarrollo de éstas depende en gran parte el despertar espiritual.
Por la interdisciplina que lo caracteriza, así como por los principios
que lo fundamentan y los objetivos y fines particulares que pretende,
el humanismo transpersonal incluye un conjunto muy extenso de corrientes
de pensamiento, de enfoques psico-pedagógicos y de disciplinas
cuyo interés se centra en rescatar la integración de lo
material, lo racional, lo sensible, lo intuitivo, lo organísmico,
lo transpersonal y lo trascendente, logrando así una visión
cósmica.
Los objetivos generales que este enfoque pretende son:
(a) promover el estudio y la investigación del complejo fenómeno
humano, de la naturaleza, del mundo y de la realidad, hasta sus más
remotos alcances,
(b) facilitar los procesos de aprendizaje, de autorrealización
y de trascendencia, así como de la toma de conciencia que va
más allá de las dimensiones biológica, psicológica
y social propias de la naturaleza humana, y de sus niveles de desarrollo
correspondientes,
(c) llevar al cabo una síntesis ármónica personal,
social y comunitaria que incluya y trascienda a todas las ciencias
y disciplinas y vaya más allá de las fronteras habituales
de conocimiento y de los limites espacio-temporales, y
(d) facilitar el desarrollo de la dimensión espiritual o
noética, que permita a la persona abrazar a la humanidad entera,
al mundo y al universo todo, para así alcanzar la realización
plena de su potencial humano y despertar a la conciencia del ser que
se es en esencia.